Luego de leer y leer noticias absurdas, noticias tendenciosas, mentirosas, con esta nueva o no tan nueva idea paranoica de complot antes fue imponer en la sociedad la idea de un “Golpe de estado” ahora resulta que grupos armados de izquierda están atentando contra el patrimonio nacional con el objetivo de desestabilizar el gobierno, no se estarán llendo al extremo? esta paranoica insistencia en manipular la información y moldear la opinión pública de acuerdo a sus intereses, esto claramente es imponer el miedo en la sociedad y ahora quizas me valla yo un poco al extremo, esto no se podrá llamar también Terrorismo de Estado?
Estracto de definición de Terrorismo de estado extraído de la web:
“El terrorismo de Estado consiste en la utilización, por parte de un Gobierno, de métodos ilegítimos orientados a inducir el miedo en una población civil determinada para alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares, o fomentar comportamientos que de otra forma no se producirían.”
Esta reflexión es muy subjetiva, quizá producto de la indignación y bronca.
Mi indignación siguió ya que se concretaron mis predicciones que había hecho ayer mismo en este blog, de que lo único que faltaba para colmar el vaso, era echarle la culpa de los desmanes producidos en la estación de trenes TBA de Castelar y Merlo, a la organización Proyecto Sur con Pino Solanas a la cabeza.
Y asi hasta el día de hoy que seguí leyendo los diarios mas importante del país, leyendo mentiras y mas mentiras, Clarín utiliza el mismo criterio que utiliza el jurado de Showmatch, y el gobierno utiliza el mismo criterio con el que crea los números del INDEC, de es manera se analiza este conflicto, asi que la reflexión se las dejo a ustedes.
Hasta que lei en CriticaDigital una reflexión interesante y que concordaba con lo que pienso al respecto, por eso me parece importante compartirla.
La nota es escrita por Jorge Lanata, periodista y escritor.
Teorías absurdas sobre gente cansada
“Ahora empiezan las teorías: opinan los sociólogos, los especialistas en transporte, los técnicos, los políticos del Gobierno y la oposición, los interpretadores. Este diario no es la excepción a esa regla que intenta encontrar alguna definición que tranquilice. Esta mañana incendiaron un tren en Castelar. Tiene que haber una explicación: fue el terrorismo, fue el Partido Obrero, fue Quebracho, fue la CIA, fue Bin Laden. A menos que decidamos acostumbrarnos a que alguien, cada tanto, incendie los vagones y el hecho deje de ser noticia. Así es en Francia con los automóviles incendiados en los barrios tercermundistas de los alrededores de París. Cada año los franceses asisten, impávidos, al incendio de unos 300 coches. Pero el tema recién llegó a los diarios hace dos, cuando incendiaron mas de mil.
Mientras el Gobierno se enreda en la teoría del complot evita ver lo simple: fue el público quien quemó el vagón. Fueron los pasajeros quienes tiraron piedras contra la estación, quienes forzaron la salida de los vagones frente a un cortocircuito que terminó en una creciente nube de humo.
¿Por qué lo hicieron? –se persignan los funcionarios.
¿Buscan la Patria Socialista? ¿Creen que toda propiedad es robo? ¿Quieren desestabilizar a Cristina? ¿Están contra el tren bala? Es mucho más simple: quieren viajar como personas. Y, ya que estamos, quieren vivir como personas, y trabajar como personas. Viajan un día, y otro, y otro, y otro más como sardinas en una lata aplastada, expuestos a los carteristas y a las tocadas de culo, con el frío que te hace un tajo en la cara al lado de la ventana y el convoy que se atrasa, que queda detenido en medio de la nada, sin nadie que explique alguna cosa, sentados en el incómodo sillón de un tren de mierda. Viajan un día, y otro, y otro, y otro más sin saber nunca a qué hora llegan, ni a qué hora salen, ni si llegarán o podrán salir. Viajan en trenes que, estatales, perdían un millón de dólares por día y que ahora, privados, pierden un millón de dólares por día (del Estado). TBA, la propietaria del tren que ardió en llamas, recibirá 140 millones de pesos este año en concepto de subsidio. Los que quemaron el tren son los que pierden todos los días para que otros ganen. Después llegaron los activistas y después los chorros. Cómo no iban a llegar si era esa tierra de nadie. La policía, como siempre, llegó al final. ¿Quién quemó, entonces, el tren en Castelar? Gente que dijo basta. Personas cuya paciencia está por colmar el vaso: usuarios estafados, pibes que iban al colegio o a la facultad o al laburo, desocupados a la pesca, vecinos, gente cansada de que le falten el respeto.”
Me pareció fantástico el análisis , algunos podrán tildar este análisis de diferentes formas, pero por lo menos a mi me reivindicó como individuo parte del pueblo, me cansé de leer diarios en donde se demoniza al trabajador , o que se intenta desviar el punto critico, al análisis de Jorge Lanata quizás le agregaría algunas cosas mas, pero es entrar en mas de lo mismo.
Principalmente siento que este análisis esta mas acorde a la realidad y a lo que yo veo, siento y pienso.
Ya no creo en los grandes medios de comunicación, mi divorcio es definitivo.
Creo mucho menos que antes en el gobierno, esto es insoportable.
Me rompe soberanamente que salgan opinólogos, ministros, críticos, politologos, empresarios, voceros, y demás personajes nefastos a analizar el tema del tren y buscar responsables y culpables de lo sucedido cuando nunca en su vida tomaron un tren, cuando no saben lo que es viajar en tren a las 6 de la mañana o a las 6 o 7 de la tarde, eso es faltar el respeto a la gente , es poco serio e inmoral con respecto a la realidad social. Cuando no tienen mas que voltear y mirar hacia el espejo para ver los responsables.
Tags: medios











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