
Presidente de Bolivia Evo Morales
La Paz, agosto 19, 2008.-La racista oligarquía boliviana, los prefectos (gobernadores) derechistas y los 100 poderosos clanes, que manejan la tierra y los grandes negocios, desataron una nueva escalada subversiva para consolidar su dominio y poder sobre cinco de las nueve regiones de Bolivia y poner a raya al presidente indígena, Evo Morales, que, en el extremo del democratismo, aún cree que el voto popular basta y sobra para lograr que el fascismo arríe banderas y apoye a su administración.
Este martes, las fuerzas de la derecha, que ejercen un férreo control sobre el oriente y parte de los valles de Bolivia (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca) desarrollaban un contundente paro cívico en contra de Morales, exigiéndole la devolución de recursos generados por la explotación del gas y el reconocimiento de sus ilegales e inconstitucionales autonomías separatistas.
En las cinco principales ciudades de estas regiones el paro se cumplía en horas de la mañana sin incidentes mayores. Muchos cumplían la huelga de 24 horas, apoyando a sus dirigentes cívicos, políticos y empresarios de derecha, mientras otros tantos acataban la medida para evitar represalias y la violencia de los grupos fascistas, que tienen el control de los puntos estratégicos de las ciudades.
En estas regiones del oriente y los valles, desde hace un año, el poder real está en manos de los prefectos derechistas y de las bandas fascistas, que actúan con total impunidad y que, incluso, atacan y vejan a la Policía y a sus comandantes, que son leales a Evo Morales.
EL FASCISMO ALZA CABEZA
En Santa Cruz, en la madrugada de este martes, las bandas fascistas de la Unión Juvenil Cruceñista, con

Jovenes Fascistas en Santa Cruz
escudos, palos y armas cortas, golpeaban a los vecinos que se resistían a acatar el paro, agredían y pateaban policías, quemaban vehículos policiales y arrasaban con los comercios que osaban abrir sus puertas. Lo mismo hicieron, aunque en mayor escala, el pasado viernes y sábado, cuando intentaron tomar el Comando de la Policía. Allí no hay más ley ni orden que la impuesta por la fuerza por la ultraderecha fascista. Allí, Evo Morales es una persona “non grata”.
Más al norte, en Cobija, la capital de Pando, hay bloqueos organizados por las bandas fascistas que han armado “columnas cívicas” que amedrentan y golpean a los disidentes. Los grupos violentos han cerrado los puentes, no dejan ni siquiera caminar a la gente y todos los comercios están cerrados. Hay provocaciones e insultos.
En Sucre, la racista capital de Chuquisaca, no hay transporte, no hay clases en las escuelas, no funcionan las entidades públicas y hay muy poco comercio. Sólo funcionan los mercados campesinos.
En Tarija, en el sur, los grupos juveniles de choque han tomado oficinas públicas, no hay comercio ni transporte.
En Trinidad, la capital del Beni, el paro también es contundente, no hay reportes de incidentes y nadie se atreve a enfrentar a los derechistas.
En todas estas ciudades y regiones, las fuerzas que respaldan al presidente Morales están arrinconadas. Allí no sirve, ni siquiera de consuelo, que el pasado 10 de agosto unas 400 mil personas hubiesen votado a favor de Evo y contra una oligarquía, que hace y deshace a placer.
Leer el resto de la entrada »